El presente artículo ha sido escrito en su integridad por María Stoica, quien actualmente desarrolla sus prácticas en el marco de colaboración del Despacho con la Universidad de Alcalá de Henares para el Master de Acceso a la Abogacía.

¿Cómo debe actuar un estudiante durante el periodo de prácticas? ¿Solamente se tiene en cuenta su trabajo o también su actitud? Las respuestas a estas preguntas son las claves para que exista una buena relación entre el tutor y el alumno y cuya solución se encuentra en unas normas de conducta consuetudinarias.

El origen de una mala relación entre el tutor y el estudiante, en la cual ninguno de los dos llega a cumplir las expectativas de la otra parte, está enfocado sobre todo en la actitud del estudiante. La primera persona que tiene que mostrar un cierto interés en el desempeño de la práctica es el estudiante ya que el objetivo de esta es la adquisición de experiencia del estudiante y, por tanto, la existencia de la práctica beneficia a este último.

El problema se encuentra en el enfoque que les da el estudiante a sus prácticas, ya que como su propio nombre indica, se trata solamente de prácticas para adquirir experiencia en el ámbito de la materia estudiada. En definitiva, estas actividades no se tienen que enfocar como un trabajo, sino como una oportunidad para aprender más.

El art.2.1 del Real Decreto 592/2014, de 11 de julio, establece que las prácticas externas constituyen una actividad formativa, favoreciendo la adquisición de competencias que los preparen para el ejercicio de actividades profesionales. Por ende, las prácticas tienen como principal finalidad preparar a los estudiantes para desempeñar con la correcta profesionalidad las actividades propias de su puesto de trabajo.

Es uno de los errores más comunes estar descontento por trabajar gratis. Pero, utilizando la misma regla de tres, si nos consideramos como empleados del despacho, también nos tendríamos que encargar con más tareas y más obligaciones, hecho que quizás nos pueda agobiar al principio teniendo en cuenta nuestra falta de experiencia.

En el Real Decreto mencionado anteriormente no establece qué pautas debe seguir el estudiante para saber cómo actuar ante cualquier situación o imprevisto relacionado con las actividades propias de las prácticas. Por ello, existen unos consejos básicos consuetudinarios que podría ayudar a un estudiante cuando se encuentra haciendo prácticas en un despacho de abogados:

  • Mientras se está haciendo entrevistas en los distintos despachos, hay que aprender la práctica del Derecho. Para ello hay que asistir a los juicios en los Juzgados y Tribunales, así como preparar informes sobre ellos y aprender los distintos procedimientos.

  • Tras incorporarse a un despacho, hay que demostrar la pasión por la profesión elegida. No solo hay que adquirir conocimientos jurídicos sino también hay que ir construyendo relaciones sociales que pueden formar un punto de apoyo para el futuro profesional.
  • Durante el periodo de prácticas hay que aprovechar al máximo para empaparse de información con respecto a todas las ramas del Derecho. Para saber en qué ámbito del Derecho se quiere profundizar más y especializarse, primero habrá que practicar las actividades correspondientes a cada una de las ramas para saber cuál de ellas es la que gusta más y sobre la cual se quiere ejercer la futuro profesión.

  • Ganar la confianza de todos los compañeros del despacho, no solamente del tutor, ya que todos pueden enseñar algo nuevo. No hay que desaprovechar la oportunidad de aprender más conocimientos jurídicos provenientes de las distintas experiencias de cada uno de los compañeros del despacho.

  • No hay que rendirse ante el primer problema o ante el primer desafío que se nos plantee. Nos enfrentaremos a una avalancha de información, un entorno desconocido y una formación intensiva. Lo más seguro es que vayamos a cometer errores, pero de ellos se podrán aprender. Siempre hay que preguntar las dudas que podamos tener, sin miedo o vergüenza de lo que nos puedan responder. Todo lo contrario, el tutor lo apreciará ya que el estudiante muestra interés en saber más y aprender de sus propios errores.

  • Durante el periodo de prácticas, se pueden ir perfilando las posibilidades de quedarse en el despacho o no, dependiendo de varios factores. Pero, en el caso de que no se llegue a quedar en el despacho, no hay que dar carpetazo y olvidarse de él. No hay que romper los lazos con el despacho, siempre puede haber oportunidades en el futuro o incluso recibir ayuda y apoyo de su parte.

Del joven estudiante se espera ver pasión y esfuerzo hacia la profesión, despegando sus alas con mucha energía e ilusión. Por ello, hay que descansar bien para dar lo mejor de uno mismo. Hay que perseverar y ser constante tanto en el aprendizaje como en el descanso.

María Stoica

Estudiante en prácticas del Master de Acceso a la Abogacía

Universidad de Alcalá de Henares